¿PUEDE EL CUERPO HUMANO VOLAR O LEVITAR?
¿ES POSIBLE VOLAR COMO LAS BRUJAS?
Este siempre ha sido uno de los grandes sueños de los seres humanos a través del tiempo. Y se han inventado todo tipo de aparatos y formas para conseguirlo, y en ese intento muchos han perdido hasta la vida, pero ya existen los aviones supersónicos que nos permiten volar a grandes velocidades, cumpliéndose uno de los grandes sueños. Pero, ¿es posible volar sin la ayuda de ningún aparato?, o simplemente levitar sin la ayuda de medios mecánicos, como supuestamente viajan las brujas por el espacio.
¿Y qué dice la ciencia:? Si le preguntamos a un físico, si existe, alguna posibilidad de volar sin ayuda de medios mecánicos, nos dirá enfáticamente que no es posible, pues la ciencia siempre exige pruebas, y toda afirmación debe estar sustentada por el método científico, que lo pruebe cabalmente, y es claro, que esto debe ser así; aunque estos fenómeno no siempre se pueden sustentar como la ciencia lo quiere. Sin embargo, existen testigos presenciales que afirman todo lo contrario, y estos testigos son serios y confiables y merecen toda nuestra credibilidad. Veamos, alguno casos de hombres que levitaban, como:
HOMBRES QUE LEVITARON
José de Cupertino, San Francisco de Asís, Santo Tomás de Aquino, Santo Domingo Savio, Santa Catalina de Siena, San Felipe Neri, San Pedro de Alcántara, San Francisco Javier, Antonio Margil y muchos otros.
PRIMER CASO:
San José de Cupertino nació en Italia a principios del siglo XVII. Su padre murió antes de que él naciera, arruinando económicamente a su familia. Como resultado, su madre le dio a luz en un establo. Cuando era niño se hizo evidente que algo había cambiado en él. A menudo caía en un éxtasis religioso y tenía visiones. También se hizo evidente que tenía algún problema de aprendizaje o discapacidad mental. Como un hombre joven, se sintió atraído por la vida religiosa y trató de unirse a un grupo de frailes franciscanos conventuales en su ciudad natal, pero fue rechazado. Luego, pidió a unirse a un grupo de frailes capuchinos cerca de su ciudad y fue aceptado, pero ese acuerdo terminó pronto, ya que sus frecuentes éxtasis religiosos hacían que sea difícil para él hacer su trabajo.
Como un hombre joven, se sintió atraído por la vida religiosa y trató de unirse a un grupo de frailes franciscanos conventuales en su ciudad natal, pero fue rechazado. Luego, pidió a unirse a un grupo de frailes capuchinos cerca de su ciudad y fue aceptado, pero ese acuerdo terminó pronto, ya que sus frecuentes éxtasis religiosos hacían que sea difícil para él hacer su trabajo. De vuelta a casa, San José de Cupertino volvió donde los Frailes Franciscanos Conventuales para que le dejen unirse a ellos. Después de varios años, impresionados por su devoción y vida sencilla, finalmente le permitieron unirse.
¿Y cuando comenzó a volar?
Mientras se celebra la misa, cayó en un éxtasis religioso y empezó a levitar. También solía levitar durante la Liturgia de las Horas y mientras oraba en su habitación. Pero la levitación realmente se le fue de las manos durante las procesiones públicas.
Incluso hay una historia de él levitando durante una audiencia con el Papa. La noticia de su vuelo milagroso se extendió rápidamente y la gente comenzó a acudir a su monasterio de todas partes para verlo.
Todo esto era problemático para sus superiores por dos razones. En primer lugar, el vuelo y las multitudes eran simplemente perjudiciales para su forma de vida. En segundo lugar, algunos asociaron la levitación con la brujería, por lo cual fue puesto bajo sospecha. En respuesta, intentaron enviarle a otros monasterios. Pero la levitación continuó y la multitud le seguía donde estaba. No obstante, a través de todas las dificultades, la persecución y la sospecha, José mantuvo su fe y devoción a Cristo. Él vivió hasta la edad de 60 años y fue canonizado casi cien años después de su muerte. Su vida fue dramatizada en la película de 1962 The Reluctant Saint.
SEGUNDO CASO:
San Pedro Alcántara: Reformador de los Franciscanos, fue un hombre celebre que vivía en público y todos sus hechos y gestos eran observados y anotados. Los testimonios de sus levitaciones son innumerables. Se le vio un número incalculable de veces en el coro elevado a cinco metros o más sobre el suelo, pues en muchas circunstancias los testigos afirman que su cabeza tocaba lo bóveda. Lo vieron también elevado a la altura de la copa de los árboles proyectado "como una flecha disparada de un arco" a través de puertas estrechas, o volando con los brazos extendidos.
TERCER CASO:
Antonio Margil: Fue uno de los más grandes taumaturgos de los dos últimos siglos es el venerable Antonio Margil, Franciscano, cuya vida trascurrió a principios del siglo 18 en México y Guatemala. El título de venerable nos advierte que no ha sido colocado junto a los Santos muy grandes. Es que, en efecto, los milagros del padre Margil son mucho más asombrosos que sus virtudes, y hasta se puede pensar, leyendo su vida, que estás habrían pasado inadvertidas si no hubieran llamado la atención sobre ellas otras hazañas más impresionantes.
El episodio tiene lugar en el priorato franciscano de México. Una mañana, al amanecer, el padre Jerónimo García bajaba a la capilla para tocar la campana para llamar a los religiosos, cuando al entrar al santuario "sintió una violenta corriente de aire que soplaba en el coro y provenía, al parecer, del campanario". Al acercarse vio al Padre Margil elevado en el aire, muy por encima del suelo, con los brazos extendidos en forma de cruz, ¡y girando a una velocidad increíble!, Es evidente que si el Padre Jerónimo García invento este relato lo hizo con el único fin de que lo tomaran por loco, ¿pues a qué venía ese capuchino girando en el aire como una veleta?. Si se recuerda además, que los protagonistas de estas proezas ( reales o supuestas ) no hallaban nada agradable ellas y no cesaban de rogar a Dios que se las evitase, se convendrá en que la refutación de estos prodigios tropieza con serias dificultades. Las levitaciones de San Pedro de Alcántara y de San José de Cupertino, son desde este punto de vista, particularmente significativas.
Comentario del autor:
Podríamos citar muchas historias de Santos que lograron levitar en presencia de numerosas personas, porque realmente son muchos los casos que existen perfectamente documentados, con testigos presenciales, en diferentes escenarios del mundo. Y no me queda la menor duda, que estos hechos increíbles, son reales, ya que conozco perfectamente el fenómeno, y se que lo produce, como lo iremos dilucidando a lo largo de estas historias. De modo, pues, que debemos analizar concienzudamente estos fenómenos a la luz del conocimiento espiritual, ya que la ciencia no ha podido interpretarlo. Y lo peor que podríamos hacer, sería rechazarlo o considerarlo imposible, porque no lo podemos comprender, es necesario investigar a fondo.
Al estudiar este fenómeno de levitación, en los santos, analizamos que se producían cuando oraban, y su consciencia estaba alterada por la oración en un arrobamiento místico o en estado de éxtasis que hacía posible el fenómeno. Un estado de éxtasis es la concentración de la atención en una sola cosa, que es tan profundo, que anula la acción de los sentidos. A un extasiado lo podrían pinchar con una aguja o amputarle una parte de su cuerpo sin experimentar ningún dolor, como se puede demostrar con la hipnosis, o como lo hacen los yoguis.
En la India, los yoguis entran en levitación o viajan por los aires practicando un sanyasin sobre el cuerpo físico. El sanyasin consta de tres partes: Concentración, meditación y éxtasis. El que aprende a concentrar profundamente su pensamiento, que quede como un muro, hace verdaderas maravillas en el campo de la levitación, la meditación y el éxtasis de los grandes santos. Un sanyasin nos permite volar por los aires, caminar sobre las aguas, pasar por el fuego sin quemarse y sin experimentar daño alguno. La levitación es posible cuando a través de la profunda concentración logramos acelerar nuestros átomos y vibran, a tal velocidad, que el cuerpo puede volar o levitar con toda facilidad, como ha sido demostrado por los grandes yoguis de la India.
Todo esto parece una exageración, pero no lo es, pues todo el fenómeno es cuestión de vibraciones atómicas. Cuando nuestros átomos entran en intensa vibración el cuerpo físico puede perder su peso habitual y tornarse más liviano, o perderlo de una forma total, como ha podido ser demostrado a través de las practicas de la yoga milenaria. E incluso se pueden producir otros fenómenos paranormales, como caminar sobre las aguas sin hundirse, o sobre el fuego sin sufrir ningún daño, ni experimentar dolor.
La levitación es un hecho increíble, fascinante, no aceptado por la ciencia ni por numerosas personas que consideran que nadie puede violar las leyes de la física, pero, aquí están los hechos perfectamente documentados a través de la historia, y con personas que no tienen ninguna razón para mentir. Y hechos son hechos y ante ellos debemos aceptar la evidencia.
¿Y COMO VUELAN LAS BRUJAS?




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